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¿Alguna vez has despertado en medio de la noche preocupada por problemas de dinero, fechas límites, plazos, o cualquier otra cosa relacionada con tu negocio? Es casi como si flotaras en el océano encima de un colchón. O, ¿Te has encontrado con que, en lugar de disfrutar de la cena, estás perdida en tus pensamientos, en un análisis sin parar de tu proyecto o negocio? Como si la mente no parara y algo que comenzó como una divertida aventura, se ha convertido en una avalancha de problemas y situaciones que no para.

No digo que uno quiera soltarlo todo y quitarse, (aunque sabemos que a veces ese pensamiento rodea nuestra mente), pero el desanimo toca a nuestra puerta y muchas veces nos bloquea. Lo cierto es que los conflictos son parte de la vida y, para algunas personas, muchas veces lo son hasta de diario. Dentro y fuera de los negocios, en la vida personal, social, no importa lo que hagamos, en algún momento siempre el conflicto encuentra como pararse frente a nosotros y confrontarnos. Es como si descifráramos un problema y dos pasos más al frente nos encontráramos con uno peor.

No creo ser la única, ¿te ha pasado? Así que luego de contemplar el asunto y darme cuenta que esto no es como en la escuela que: aprendía algo, obtenía una A en el examen y luego no lo volvería a ver jamás en mi vida (como quizá el álgebra para muchas personas jajaja), decidí identificar qué cosas me sirven para enfrentar el conflicto y sobrepasarlo. Comparto con ustedes mi hallazgo…

  • Decidí ser resiliente y aprender aunque sea una cosa de cualquier conflicto que enfrente. Realmente es una decisión. Si lo pensamos, y mucho más en los negocios, es un conflicto tras el otro y si no comenzamos a aprender de ellos, terminaremos tropezándonos con la misma piedra una y otra vez… aún en la 5ta vuelta.
  • No evitarlos. Evitar o posponer los conflictos solo lleva a que se acumulen; Y aunque en el momento parece que todo queda solucionado, tiempo después nos caen encima como una avalancha. Hay que enfrentarlos cada uno a su momento y con valentía. Conversaciones, desacuerdos, no importa qué… jamás los dejemos acumular.
  • Escuchar. Muchos de nuestros problemas se resuelven con simplemente callar y escuchar la otra parte. Pareciera que en los negocios tal cosa no sucedería, pero ¡que muchos malos entendidos hay entre personas que a final de cuentas quieren alcanzar lo mismo! Hay conflictos que parecen monstruos gigantes y tras ellos hay personas que quieren ser escuchadas.
  • Colaboración. Esto va de la mano con el punto anterior. Grandes problemas ocurren cuando cada quien trata de halar para su lado, pensando que su idea o forma es mejor. Y se nos olvida que cuando colaboramos, juntamos dos pensamientos para hacer uno aún mayor. Y de esa manera sobresalimos. ¿Acaso no es eso lo que buscamos cuando emprendemos un proyecto o negocio? Este es uno de esos conflictos que puede aparecer a menudo, especialmente cuando tenemos socios de negocio. De ese asunto podemos hablar más a fondo en una futura publicación.
  • Mantener una mente clara. Son tantas las cosas que empeoramos por reaccionar o actuar sin pensar. Tomar unos minutos al día para limpiar nuestra mente y reenfocarla en el presente y lo importante, nos serviría de mucho a la hora de confrontar problemas o personas. Para ello, necesitamos darnos un tiempo de separarnos del ajetreo del negocio, los compromisos, reuniones, etcétera, y abrirnos a un momento de tranquilidad mental y espiritual. Créeme, hace un mundo de diferencia regresar al trabajo con una mente clara y descansada.

Estos son solo algunos ejemplos para manejar los conflictos que nos aquejan. Te invito a, si no lo has hecho, intentarlos. Recuerda que no estás sola, hay toda una comunidad de mujeres emprendedoras en tu misma posición o que estuvieron ahí y pudieron sobresalir… y continuar.

Escrito por:

Escrito por:

Charlene Soto

Charlene actualmente cuenta con un BA en Ciencias Sociales en Psicología de la UPRRP y un MA en Counseling Psychology de la Universidad Interamericana de Puerto Rico.